2010/10/25

Μεταφορές


Grecia es un país bello y sugerente. Siempre me lo ha parecido desde la primera vez que lo visité allá a principios de los 80.  Al principio una se siente extraña en aquel lugar, no entiendes nada, ni lo que escriben ni lo que hablan. Y, sin embargo, todo resulta enormemente familiar, quizá porque  al ignorar los verdaderos significados la mente se los inventa a partir de lo familiar,  y quizá porque también es familiar la soledad compartida entre las muchedumbres a las que una se siente profunda y extrañamente unida. Lo curioso es que en muchas ocasiones la invención funciona, la comunicación se da, de manera mucho más verdadera y profunda que cuando se supone que compartes el mismo código.

Y fuiste reparada donde tu madre fue violada.
Esto de reinventar significados, de reinterpretar las palabras y con ellas las sensaciones y las vivencias es algo que me ha seguido interesando desde entonces. Por aquellas épocas de apasionada juventud llegué a pensar que quizá había vivido en aquellos parajes en alguna vida anterior, hasta tal punto me resultaba conocido aquel país extraño. Lo conocía como si fuera parte de él, como si fuera una de las piedrecitas desgajada del Palamidi o alguna de las pequeñas hierbas que crecen a sus pies. Y es que la mente siempre intenta buscar una razón a lo que no la tiene, ¿o sí?... es como si cada experiencia, cada vivencia hubiera que colocarla en un puzzle mental donde todo encaja.

Claro que luego, conforme pasa el tiempo y sigues viviendo siempre acaba por pasar algo, por aparecer alguna pieza puñetera de esas que encaja pero sólo en parte, una pieza en parte en suspenso, sobresaliente, que nos indica que el puzzle continúa más allá, que necesita otras piezas que aún no tienes para seguir completándose... Ahí tenemos que elegir, o cortamos lo que sobresale o seguimos indagando. Seguir indagando supone que de tiempo en tiempo nos vemos en la necesidad de cambiar nuestros centros, nuestros paradigmas, de ampliarlos, de movernos a través de mapas que abarcan mayores extensiones... Pero estos cambios en ningún momento suponen una negación de la validez de los centros anteriores, no es que antes estuviéramos equivocados... simplemente es que descubrimos que el territorio era mayor, mucho mayor de lo que en un principio imaginábamos, cada vez mayor conforme nuestra comprensión y nuestras vivencias son mayores... y así hasta el infinito.

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